UGT reprocha a Iberia su inmovilismo en el conflicto de El Prat

La aerolínea vende ante la opinión pública una imagen de responsabilidad negociadora alejada de una voluntad real para el acuerdo.

En relación a la convocatoria de huelga firmada por UGT y USO para los días 27 y 28 de julio en el aeropuerto de Barcelona-El Prat, y en respuesta al comunicado de la aerolínea Iberia, la Unión General de Trabajadores debe hacer algunas consideraciones:

En primer lugar, nuestra Organización no desea causar ningún perjuicio a los usuarios del transporte aéreo en esta ciudad. UGT ha negociado siempre de buena fe, como corresponde a un sindicato que ha demostrado, a lo largo de su dilatada historia de 130 años, su capacidad para llegar a acuerdos, y ceder en sus posiciones en la búsqueda de un equilibrio para todas las partes. Sin embargo, el inmovilismo de la Dirección de Iberia nos ha llevado a tomar la decisión más extrema, la huelga. Esta es una medida que UGT sólo asume como válida cuando se han agotado el resto de vías de negociación y entendimiento.

La huelga en El Prat responde a causas de ámbito muy concreto y estrictamente locales, que afectan a las condiciones de trabajo de los servicios aeroportuarios prestado por Iberia en el citado aeropuerto: escasez de personal, sobrecarga de trabajo, falta de contratación estable, abuso de horas extraordinarias, incremento del estrés y siniestralidad, además de formación insuficiente del nuevo personal, entre otros.

Iberia, que no es precisamente el paradigma de una negociación colectiva eficaz y resolutiva, pretende dar lecciones de negociación mezclando cuestiones de ámbito local (como las anteriormente reseñadas) con otras de ámbito estatal que no están entre las causas de esta huelga: como es el acuerdo, al que se llegó hace un año, aproximadamente, para la consolidación de empleo en esta compañía y que se enmarca en la negociación del XXI convenio colectivo del personal de tierra.

Pero ya que lo mencionan, la realidad es que este acuerdo no ha ofrecido sus frutos -tras un año de su firma- y la compañía Iberia parece que no muestra un interés real en dotar de estabilidad laboral a sus trabajadores y trabajadoras, transformando contratos eventuales en fijos, algo que diría mucho en favor de esa reputación social corporativa de la que les gusta presumir y que, visto lo visto, parece más un instrumento de mercadotecnia que un compromiso real.

Por último, la negociación del convenio colectivo para el personal de tierra no debería verse condicionada por el conflicto específico que se vive en El Prat.

Mezclar las cosas y soltar sentencias, en referencia a la negociación del citado convenio, del tipo “que puede verse retrasado por esta convocatoria [de huelga] con el consiguiente impacto en la renovación de contratos con nuestros clientes”, como queriendo culpar a los trabajadores y trabajadoras de una posible pérdida de ingresos para la aerolínea, demuestra poco estilo por parte de los responsables de la aerolínea. Y que les quede claro: UGT no pretende soluciones inmediatas, pero sí compromisos que se cumplan en el corto-medio plazo.